Antes de que exista una sola pared, el comprador de un desarrollo solo puede comprar una idea: cómo se va a vivir ahí, qué dice de él vivir ahí y por qué este proyecto y no otro. El branding para desarrollos inmobiliarios es el trabajo de darle forma a esa idea para que se entienda, se recuerde y se pueda vender.
En Puerto Vallarta, Nuevo Vallarta, Punta Mita y la Riviera Nayarit, el comprador con poder adquisitivo compara contra Los Cabos, Tulum o Cancún. Si tu proyecto se ve y suena como cualquier otro, la conversación termina en precio. Una marca clara la lleva a valor.
Las tres piezas de la marca de un desarrollo
1. El nombre
Tiene que ser fácil de decir en español y en inglés, no confundirse con otros proyectos de la zona y poder registrarse como marca y como dominio. Un buen nombre sugiere el carácter del proyecto sin explicarlo todo.
2. La identidad visual
Logotipo, colores, tipografía, fotografía y renders con una misma dirección. Se usa en la valla de obra, la sala de ventas, el sitio, las presentaciones y cada anuncio. Cuando todo se ve igual de cuidado, el comprador confía en que la obra también lo será.
3. La narrativa
La historia que conecta el proyecto con quien lo compra: el lugar, la arquitectura, el estilo de vida y lo que lo hace distinto. Es lo que después se convierte en el texto del sitio, el guion del video y lo que dice el equipo de ventas.
Para quién es la marca
Un proyecto para quien busca casa de descanso en Punta Mita no habla igual que uno para inversionistas que quieren rentar en Nuevo Vallarta. Antes del diseño hay que definir a quién se le vende, qué le importa y qué objeciones tiene. Sin ese paso, la marca puede quedar bonita y no vender.
